En los últimos años se han adoptado
medidas de reducción de gastos, reestructurando el colegio y redimensionándolo
ante la situación sobrevenida. Estas medidas de austeridad, junto a una mejora
de la situación del sector de la construcción nos permiten afrontar los retos
del futuro desde un moderado optimismo.
Debemos continuar gestionando
eficazmente nuestro patrimonio. Esto nos permitirá tener la capacidad económica
suficiente para el funcionamiento de los servicios ofrecidos al colectivo y trabajar
hacia un continuado EQUILIBRIO PRESUPUESTARIO, es decir: solo se puede gastar
lo que podamos pagar en función de nuestros ingresos reales. No obstante, se
hace necesario realizar labores imprescindibles de mantenimiento y conservación
de nuestra sede, las cuales se quieren aprovechar para dotar a esta emblemática
construcción de medios que propicien y favorezcan la accesibilidad universal e
inclusiva.
Debemos continuar con la bonificación de
las cuotas de los arquitectos recién colegiados en los primeros años, e incluso
crear la figura del futuro colegiado para aquellos estudiantes de los últimos
años de la carrera y futuros arquitectos. Ello, sin olvidarnos de reconocer el
esfuerzo económico de los arquitectos de mayor antigüedad, que ya están en
situación de jubilación, pero que durante muchos años contribuyeron al bien
común y a los que no debemos abandonar.
Debemos seguir trabajando en la
liquidación de las todavía existentes empresas del Colegio: Laboratorio COAC,
Emecé y Arcal, de acuerdo a los procesos de liquidación ya iniciados y a punto
de culminar.
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